Se acerca la temporada de deportes de invierno y parece un buen momento para recordar la importancia del uso de un casco como medida de protección. Los traumatismos encéfalo-craneanos corresponden a alrededor del 9 al 19% de todas las lesiones relacionadas con deportes de invierno que son reportadas en distintos países por las patrullas de esquí y los servicios de urgencia. El propósito del casco es absorver parcialmente y disipar la energia de un trauma contuso en la cabeza. Existen reportes contradictorios respecto a si el uso del casco diminuye el riesgo del trauma encéfalo craneano, pero si hay concenso en que disminuye su severidad. A la hora de escoger un casco es importante que éste cumpla con las normas de seguridad mínimas. Los cascos de esquí son evaluados en su capacidad de resistir impactos frontales contusos y afilados, fuerza de retención, y resistencia al rodar. Existen 3 estándares que fijan los criterios de seguridad y es necesario que el casco cumpla al menos con 1 de ellos:

  1. Common European Norm (CEN) CEN 1077
  2. The American Society of Testing and Materials (ASTM) ASTM F2040
  3. Snell Memorial Foundation, Snell RS-98

El estándar norteamericano indica que los cascos que cumplen con un rating RS-98 en el sistema Snell Memorial Foundation, de la American National Standars Institute (ASI), tienen el máximo nivel de protección en todas las áreas de impacto evaluadas. Este sistema exige aproximadamente un 15% más de resistencia que los estándares utilizados en Europa. El uso del casco es obligatorio a nivel competitivo en varios deportes de invierno, pero a nivel recreacional no existe una norma universal. Si nos basamos en la evidencia acumulada a la fecha, la sugerencia es que se debe usar casco en todos los deportes de invierno que involucren deslizamiento cuesta abajo. No es el objetivo de esta nota ayudar con la elección específica del casco, si no más bien resaltar su importancia, pero como criterios básicos a la hora de escogerlo, además del cumplimiento con las normas de seguridad, la talla y el calce son los elementos más relevantes. El tipo de construcción del casco, ya sea de uso único, uso-múltiple o los tipos MIPS (Multi-directional Impact Protection System) es cuestión más bien de preferencias personales, al igual que lo son la incorporación de un forro interno, ventilación, sistema de audio, sistema de calce ajustable y la compatibilidad con las antiparras. Las condiciones climáticas adversas, así como el contacto con la piel al que se ven expuestos, ocasionan que los materiales utilizados para su fabricación se vayan degradando por lo que es importante destacar que, los cascos, tienen un tiempo de vida útil que va desde los 3 a 5 años, dependiendo de la recomendación del fabricante.

Dr. Nicolás Macchiavello Cornejo. Director de Programa CODE REMOTO